Ficha Técnica:
Titulo original: The New Nightmare.
Año: 1994.
País: Estados Unidos.
Duración: 109 min.
Director: Wes Craven.
Guión: Wes Craven.
Producción: Marianne Maddalena, Wes Craven, Robert Shaye, Jeffrey Fenner, Sara risher, Jay Roewe.
Fotografía: Mark Irwin.
Música: J. Peter Robinson.
Montaje: Patrick Lussier.
Diseño de producción: Cynthia Kay Charette.
Reparto: Heather Langenkamp, Robert Englund, Miko Hughes, John Saxon, Matt Winston, Wes Craven.
Sinopsis:
El afamado director de cine de terror Wes Craven comienza la producción de una nueva entrega de “Pesadilla en Elm Street”, con el protagonismo de Heather Langenkamp y Robert Englund interpretando a Freddy Krueger. Una vez iniciado el rodaje, la propia Heather sufrirá extrañas pesadillas con Krueger tal y como le ocurría a Nancy, el personaje que interpretó en la saga de Elm Street, que culminarán con el asesinato de varios miembros del equipo.
Crítica:
En 1991, “Pesadilla Final: La muerte de Freddy” (“Freddy´s Dead: The Final Nightmare”, 1991) parecía indicar el fin de una de las sagas más emblemáticas del cine de terror moderno, con el incombustible Freddy Krueger como maestro de ceremonias; no sólo por las claras intenciones de sus creadores de dar carpetazo final a la franquicia, sino también por el inefable producto originado que mandó al traste cualquier interés por parte de los fans de ver continuar las andanzas de Krueger (aunque lejos de los mejores resultados de otras entregas de la saga, la película de Talalay no fue mal en taquilla). Como vemos, la franquicia de Elm Street no gozaba para nada de un buen momento, pero la carrera de su creador, Wes Craven, tampoco.
Craven comenzó su carrera en el mundo del cine (tras un breve paso en las aulas como profesor) en una década dorada para el cine de terror como fueron los años 70, siendo su debut la truculenta obra maestra “La Última Casa a la Izquierda” (“The Last House on the Left”, 1972), una versión muy libre de “El Manantial de la Doncella” (“Jungfrukällan”, 1960) de Ingmar Bergman. Con paupérrimos medios, Craven (y en colaboración con Sean S. Cunningham a la producción) hizo una película ultra-violenta, extrema y directa, llegando a las entrañas de espectadores de todo el mundo y que le sirvió como una excelente carta de presentación en el cine de género. Tras ella, seguiría otro icono del terror camp de los 70 como “Las Colinas Tienen Ojos” (“The Hils Have Eyes”, 1977) y otras películas menores como “Las dos caras de Julia” (“Stranger in our House”, 1978) para la televisión, “Bendición Mortal” (“Deadly Blessing”, 1981) o “La Cosa del Pantano (“Swamp Thing”, 1982). Craven ya era por entonces un nombre en el cine de género, aunque su consagración definitiva llegaría en 1984 con “Pesadilla en Elm Street” (“A Nightmare on Elm Street”, 1984) creando a uno de los villanos más icónicos del cine moderno, Freddy Krueger.
Durante la década de los 80, y tras rechazar participar en las secuelas (excepto en la tercera colaborando en borrador de guión que como vimos en su día fue rechazado parcialmente) su carrera se reduce a títulos bastante modestos (aunque admirables) como la segunda parte de “Las Colinas Tienen Ojos”, “Amiga Mortal” (“Deadly Friend”, 1986) “La Serpiente y el Arco Iris” (“The Serpent and the Rainbow”, 1988), “Shocker, 100.000 voltios de terror” (“Shocker”, 1989) o la dirección de algunos capítulos para el serial “Twilight Zone”. Ya entrados los 90, y con la carrera de Craven en claros síntomas descendientes, dirige en el año 1991 “El Sótano del Miedo” (“The People Under the Stairs”, 1991). Craven decide en estos primeros años de la década intentar relanzar su carrera (años después comprobaríamos que esta renacería revitalizando el slasher con “Scream: vigila quién llama” [“Scream”. 1996] y sus secuelas) sugiriéndole a Robert Shaye (mandamás de la New Line Cinema) retornar una ambiciosa idea que ya intentó desarrollar cuando se le ofreció colaborar en una tercera parte de “Pesadilla en Elm Street” y que en ese momento fue rechazada: Craven pretendía escenificar en una película un rodaje de una nueva entrega de la saga, con él y algunos actores principales de la misma interpretándose a sí mismos.
Esta original idea, (que el maestro del fantástico italiano Lucio Fulci ya trató a su manera en la paródica “Un Gato Nel Cervello”) parecía en estos momentos para Shaye una clara y sarcástica manera de intentar revivir la saga (por mucho que se nos intentase colar a la sexta entrega de Talalay como broche final) y de paso la carrera de Craven, que volvía a la saga que lo encumbró a lo más alto. Aunque principalmente Wes quiso escribir un guión que continuase el “storyline” de todas las partes anteriores, tuvo que recurrir a su vieja idea ante la tremenda desvirtualización que habían sufrido tanto su villano como el universo de la saga.
Cuando uno ve al principal artífice de “Pesadilla en Elm Street”, haciendo un reboot de toda la saga, lo mínimo exigible es una vuelta a los derroteros que hicieron grande a Freddy Krueger y su universo. Es decir, reconducir la franquicia al relato de terror que era la primera película, con esa excelente revisión del hombre del saco en la piel de Krueger y en general olvidarse de todo el tono bufón y disparatado en el que habían trascendido las últimas películas. Lamentablemente, Craven no sólo obvia todo eso, sino que hace un producto que lucha con fuerza con las tres entregas predecesoras por el “honorable” estado de ser la peor película de la saga. Sí que se podría señalar un (fallido) intento de reconducir a Krueger por un camino mucho más macabro, pero la idea patina ante el desastroso resultado final del conjunto.
Cabe decir que la idea original no es para nada desdeñable. Craven afronta la nueva entrega como revisión auto-paródica de toda la saga, olvidando todo intento de encauzar el tremendo batiburrillo de ideas que se han ido exponiendo durante el inefable descenso de calidad por el que la franquicia “Elm Street” se desarrollaba. Estaba claro que los vientos de cambio eran necesarios, y que mejor que el principal artífice de la mejor película de la saga para dirigirlos en el décimo aniversario de las correrías de Krueger por la gran pantalla. Lo cierto es que Craven no domina con soltura esperada la metacinematografía en la que se basa su película, llevando la historia por los tristes derroteros de anteriores entregas. “La Nueva Pesadilla” acaba por parecer una broma pesada de Craven, con una despreocupación bastante evidente de lograr un producto de calidad.
La idea de rescatar a Heather Langenkamp o John Saxon, interpretándose así mismos, potencia al guiño al pasado que Craven promueve, eso sí, con poco nervio. El personaje femenino, quizá lastrado por el nuevo sentido de auto-parodia imperante en el film, carece de la heroicidad propia de las “scream queens” del slasher (de las que Nancy, de la primera pesadilla, es un principal exponente) siendo su condición llevada a un segundo plano por el erróneo protagonismo de un niño que no hace más que restar el aura cruenta que la “La Nueva Pesadilla” podría haber tenido (el punto de partida de un rodaje apestado de muertes inexplicables podía haber dado mucho más juego y más aún en manos de un experimentado en el género como Craven).
Pero “La Nueva Pesadilla” cae aún en errores mucho más trascendentales y graves. Primero, la dualidad de ficción y realidad está retratada de una forma tremendamente torpe, no ayudando a complementar ambas vertientes de la trama como sí ocurría hasta en las peores entregas de la saga. Ni el coqueteo de la historia con la auto-parodia funciona como tal (abanico de personajes reales, incluido el propio Craven, que acampan por las escenas convirtiéndolas en sketchs de poca gracia), ni la vertiente tenebrosa del relato (auténticos handicaps de todas las entregas de Elm Street) contiene el estilo y atmósfera que era de esperar. Así, tal y como explica Craven en su escena estrella, tenemos a un demonio que adquiere el físico de Krueger para sembrar el pánico en “el mundo real”. Semejante disparate no sólo resta bastante credibilidad al asunto, sino que hace imposible tratar a la película con un mínimo de seriedad. Krueger (o al menos, el ser que toma su forma) sigue con la prostituida estampa de los peores momentos de la saga de Elm Street.
Narrativa y estéticamente, la película tampoco cumple con lo que de un director del calado de Craven se puede exigir; tremenda lentitud, que hace estirar la historia en demasía y privarla del gancho propio del subgénero; look totalmente plano y artificial, sin el empaque de un producto de género.
En definitiva, “La Nueva Pesadilla”, contra todo pronóstico (aunque por otra parte, merecidamente), hundió aún más la saga, que no volvería a la pantalla grande hasta “Freddy contra Jason” (“Freddy Vs. Jason, 2003), película que sí supo mantener hacer convivir en 90 minutos un look de serie b realmente trabajado con un tono paródico que goza de mucha más gracia que en este descalabro de Craven.
Curiosidades
• La curiosa mano que luce Krueger en esta entrega fue un boceto original utilizado en uno de los pósters de “Pesadilla en Elm Street”.
• La actriz Lin Shaye (hermana de Robert Shaye) quien interpreta en “La Nueva Pesadilla” a una enfermera, ya tenía un pequeño papel como profesora en “Pesadilla en Elm Street”.
• El vestuario que lucen Heather Langenkamp y John Saxon en el final de la película es el mismo que ya lucían en “Pesadilla en Elm Street”.
• La trama de “La Nueva Pesadilla” gira en gran parte al acoso que Heather Langenkamp recibe de un personaje anónimo. Heather sufrió esto en la vida real, y Craven tuvo que consultar con la actriz el incluirlo o no en la historia.
• Como ya comentamos, la premisa original de “La Nueva Pesadilla” parte de un boceto de guión con el que Craven había escrito un guión para la tercera entrega que finalmente fue rechazado.
• Durante la producción, se filtró un título provisional para la película: “A Nightmare on Elm Street: The Ascension”.
• David LeRoy Anderson, interpreta al marido de Heather Langenkamp y que como miembro del equipo de efectos especiales es asesinado. En la vida real, David es marido de Heather y trabajó como especialista de maquillaje en películas como “La Serpiente y el Arco Iris” y “Shocker” de Craven, o más recientemente en el “Amanecer de los Muertos” (“Dawn Of The Dead”, 2004) de Zack Snyder.



















Me ha supuesto una pequeña decepción después de los resultados de pesadillas 2, 3 y final. Lo peor de este especial ha sido el principio y el final que han sido los más flojitos de los 9 artículo contando pesadilla 5.
ResponderSuprimirEsta crítica la que menos convence junto con pesadilla cinco y me gustó aún menos la de Freddy contra Jason pero se equilibra con ese mastodóntico Making of.
El artículo de Freddy vs Jason lo tengo como el mejor de este especial pero tiene la peor crítica como tal. Pienso quedarme con el origen y Pesadilla tres como medallas de plata.
Hola Slasher, primero de todo gracias por tu comentario.
ResponderSuprimirCreo que lo que señalas, con esa extraña tendencia utilizada con asiduidad como es la constante comparación con otras reseñas (si hay algún tipo de competición en el especial de Freddy en el que se premia la mejor o más larga reseña que me lo hagan saber) no es nada justo. Cada crítica debe tener una independencia como contenido que siempre irá acorde a la calidad y/o visión del crítico/espectador/colaborador sobre la película.
"La Nueva Pesadilla" es probablemente la peor película de Craven y uno de los mayores desprópositos con los que me ha tocado lidiar a la hora de colaborar con Ultramundo. Lógicamente, mi visión sobre ella esta plasmada así y bajo mi punto de vista, la película no merece más ni tampoco creo que pudiese escribir más contenido sobre ella.
Un afectuoso saludo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimir