lunes 30 de enero de 2012

Crítica de “Mini Pecados Veniales: Las tías al despertarse” (Arthur de Pins) por Ramón Fermín Pérez Meana



Ficha Técnica:

Titulo: Mini Pecados Veniales: Las tías al despertarse.
Guión: Arthur de Pins, Maïa Mazaurette.
Dibujo: Arthur de Pins.
Portada: Arthur de Pins.
Formato: Librito –más o menos del tamaño de una agenda-, color.
Editorial: Dibbuks.
Páginas: 64 pags.
ISBN: 978-84-92902-71-2.
Precio: 8€.

Sinopsis:

Si en el anterior artículo le toco a las tías – cosa que no quedo muy clara por mor de los antes llamados “genios de la imprenta”, que ahora parecen haberse puesto al día y migrado hacia otros mundos mas modernos- en este le toca al llamado sexo fuerte, así que… ¡¡pongámonos a temblar los afortunados poseedores de pene!!

Crítica:

Teniendo en cuenta la enorme similitud formal entre ambos tomitos poco es lo que puedo decir de este sin repetirme, así que me pondré a divagar y no les vuelvo acontar que tanto uno como otro tiene 64 paginas, que son a todo color y que patatín, patatán.

No deja de resultar llamativo el titulo del presente tomo: Los tíos de las páginas de contactos. En España –ignoro como va la cosa en Francia- esto de “pagina de contactos” tiene una doble acepción, la referida al sexo mercantil y la de quienes buscan pareja o “ligue” sin mediar intereses románticos. Hace años cuando tenia la costumbre de leer todos los días el periódico, siempre acababa con la lectura, generalmente rica en satisfacciones de índole espiritual, de ambas secciones. Como tengo entendido que esta es una página para “todos los públicos” obviare la primera – no sin recomendar encarecidamente su lectura- y me centrare en la segunda.


Aquí en Gijón hay, o al menos había, una pagina de esas características dedicada en pleno a una agencia concreta de “amistad y relaciones humanas”, que es como se llama ahora el invento. Su lectura era una delicia pues parecía redactada según un formulario escrito por alguna de las celebridades de la “novela rosa” española o quizás por un guionista argentino en paro. Los Tíos – que son los que ahora nos importan, aunque aquí se llamasen siempre “chicos” a pesar de estar generalmente ya talludinos- siempre eran “nobles”, “fuertes”, ”sinceros”, “cultos”, “en situación desahogada” y, además, abundaban los ojos “azul cielo” o “verde mar”. ¡¡Coño si hasta a mi me entran ganas de hacerme gay ante este panorama!!.

La visión de Arthur De Pins y Maïa Mazaurette no es, como ya se pueden imaginar, exactamente la misma. Pins y Maia pasan revistas a una abundante fauna habitual de estas páginas, pero que en realidad refleja al género masculino en su práctica totalidad. Aquí esta el ligón, el tímido, el salido, el agonías, el romántico…y ninguno tiene demasiados motivos para presumir ante su vecino, todos son –bueno, somos- bastante impresentables.


Hay para todos los gustos y supongo que cada uno preferirá aquellos personajes con los que –salvando las distancias, estos al fin y al cabo siempre son “gente guapa”- puede sentirse mas identificado. A mi, individuo de natural alegre y expansivo, me ha gustado especialmente la crueldad de “El intelectual” –quizás porque yo también he llegado en ocasiones a la conclusión, nada descaminada, de que las tías forman parte de alguna conjura universal- o la mala uva de “El agonías”. Claro que en el otro lado hay historietas como “El presumido” o la de “El chico malo” - una única ilustración a doble pagina- que son también magnificas.

Ale a disfrutar con De Pins. Ya verán como dentro de nada tendremos “Las tías al salir de la ducha”, “Los tíos en la sobremesa” o algo parecido. Hay modas peores, se lo aseguro.

Notas:

A inicios de los setenta llegaron toda una pléyade de revistas de historietas argentinas a los kioscos españoles. Estas – títulos como Fantasía o El Tony- eran una amalgama de material extranjero, proveniente de las tiras de prensa de la K.F.S o los superhéroes de la Marvel, junto a abundante material autóctono. Este, en ocasiones de una excelente factura grafica –creo recordar que por aquí andaba, entre otros, José Luis García López- se caracterizaba sobre todo por unos enormes y pretenciosos textos de apoyo. Recuerdo una historieta del oeste en la que la chica tenía “ojos color no me olvides”, bueno de hecho eso es lo único que recuerdo. Si, no soy un gran fan de la historieta argentina… aunque si de algunos argentinos que hacen historietas.

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